Vendehumos, «coaches» y otros coyotes

La fiebre de la charlatanería pseudoempresarial

Con el auge incesante de internet y todas sus herramientas, vivimos una época de gran impacto publicitario. Profesionales de sectores variopintos ofrecen sus servicios con tal de «aumentar tus ventas«, tu «visibilidad» , prometiendo todo y más. Aunque ¿en qué medida es eso cierto?

Pues en una medida ínfima. La mayoría de «asesores» o «coaches» como se hacen llamar, no consiguen absolutamente nada. Puesto que lo único que hacen es reciclar técnicas de venta que tienen más años que el Sol. Un montón de información confusa mezclada con rollos motivacionales que al final consiguen (que te gastes 1000€ en un curso) para estar exactamente igual que al principio.


Y la verdad es que es sencillo entender por qué. La captación de inmuebles así como la venta de los mismos, no tiene demasiado secreto: Consiste en conectar la propiedad en sí con los posibles interesados. Y a partir de ahí, estar atento a las necesidades que plantean los compradores. Entendiendo que esto siempre ha sido así, entendemos también que no hay mucho más que sacar a parte de un montón de charlatanería que promete un «incremento exponencial de ventas».

Podemos encontrar de manera pública y notoria ejemplos como este, del cual puedes buscar reseñas y desencantarte inmediatamente.

Dicho incremento se achaca a la publicidad y a los contactos que tú tengas. Nada-más. El 90% restante que se suma a eso, es simplemente mentira. Dichos «coaches» dan una importancia ficticia (y exagerada) a muchos detalles de la cuestión, como si fuese lo primordial a la hora de vender. «¿Sabrías vender un taladro?» Te dicen. «Yo te voy a enseñar a crear necesidades en los demás«.


A veces parece que olviden que estamos trabajando con inmuebles, no con bolígrafos BIC. Y que «crear necesidades» en personas que necesitan una vivienda es muy poco profesional. A parte de capcioso. Desde Finques Reus sugerimos tener cuidado con estos vendemotos, ya que no se centran en absoluto en el trabajo en sí, ni en la honestidad. Sencillamente cobran a precio de oro unos cursos que por otra parte, no nos forman en nada en especial. A la que analizamos un mínimo lo que dicen (y como lo dicen) nos damos cuenta de que tienen más discurso que otra cosa.

Contenedores convertidos en hogares ¿Realista?

La tendencia al alza de los «containers» brevemente explicada

Fuente: casasycontenedores.com

Desde hace algunos años ha ido tomando fuerza la tendencia de instalar containers o contenedores (también conocidos como contenedores marinos) como solución a una vivienda barata y legal. Pero ¿Cuáles son los puntos flacos? ¿Qué impedimentos pueden ponerme a la hora de instalarlos?


Realmente no hay muchos puntos negativos. Un contenedor puede convertirse en una vivienda del mismo modo que podemos construir una casa y pedir la cédula de habitabilidad. Lo único que tenemos que tener en cuenta es que no puede instalarse en todo tipo de terrenos, sino que necesitamos un terreno urbano como tal. También que en nuestro proyecto se tengan en cuenta las condiciones de habitabilidad y salubridad (como en una vivienda normal).

Fuente: arquitectura y empresa

En la denominación «terreno urbano» (y no rústico) ya entendemos que contamos con un suelo urbanizable y por tanto construible. Hay mucha gente que posee un terreno y por el mero hecho de poseerlo ya piensa que puede usarlo para lo que quiera sin condiciones. Esto no termina de ser así por razones obvias, aunque cumpliendo las condiciones mínimas deberíamos poder implementar nuestra «vivienda ecológica» sin problemas.

Y decimos vivienda ecológica porque se está vendiendo como tal en muchos casos: Menos maquinaria empleada que en sistemas tradicionales, más uso de materiales reciclables y en resumen, una economización general del proceso. Es una buena opción por muchos motivos si no se quiere expresamente una estructura tradicional.


La conclusión es: Menos gasto general, menos mantenimiento, menos necesidad de cimientos y estructuras férreas u hormigonadas. En general y definitivamente una solución económica y factible sin ningún riesgo si se tienen en cuenta las condiciones básicas, que por otra parte, son las mismas condiciones que debemos cumplir para construirnos una casa a la antigua usanza. Tendremos más información al respecto en las próximas semanas.

Ventajas de anunciarte en internet

Por qué anunciar mi inmueble y cómo hacerlo

● Nos anunciamos en internet para vernos más, captar más interesados y lógicamente, vender antes nuestro inmueble.

● Esto es una obviedad como un piano de cola, aunque hay gente que aún se muestra reacia a anunciar su inmueble por posibles miedos o desconfianza, cuando hoy día se ha vuelto una práctica casi obligatoria para quien quiera dar salida a su inmueble de forma más rápida.


● Es tan sencillo como poner el ejemplo del escaparate: Teniendo un anuncio en un local comercial convencional tendrás «X» visualizaciones de tu anuncio, siendo el tope la gente que pasa por delante. En el momento en que subes tu anuncio ese «X» se vuelve automáticamente hasta un «x*4», ya que cualquiera podrá encontrar tu anuncio esté cerca, lejos o incluso fuera de tu municipio.

● Uno de los inconvenientes que muchos propietarios se encuentran, es que al publicar el anuncio empiezan a presentarse personas que no están realmente interesadas, pero sondean. A algunos propietarios esto les parece «perder el tiempo», aunque sencillamente es uno de los handicaps de tener un producto visible para los demás. Incluso así, puede evitarse de ciertas maneras:


1– Evitar poner nuestro número de teléfono personal (demasiado visible)

2-Dejar la publicidad a manos de un gestor/inmobiliaria

3– Instar al interesado a que de sus datos antes de proporcionarle nuestro teléfono (nombre, correo electrónico, motivo de su consulta…)

4– Detallar nuestro anuncio lo más posible para despejar dudas prescindibles

5– Proporcionar un formulario de contacto para poder contestar cómodamente


Estas serían algunas de las indicaciones básicas para poner un anuncio útil en internet. Porque anuncios hay muchos, pero no todo el mundo se fija en ellos. Ni de la misma manera.

En Finques Reus gestionamos tu anuncio, publicitamos tu inmueble y publicamos dicha publicidad de manera gratuita. El anuncio no se paga y la promoción en sí tampoco. Nada que perder, mucho que ganar.

Estigmatización del mercado inmobiliario

La impopularidad del sector inmobiliario en los últimos años es evidente. La figura del agente inmobiliario así como de las promotoras en sí se ha visto perjudicada por diversos motivos, algunos muy obvios.


Mucha gente ha desarrollado rechazo o miedo hacia el mercado inmobiliario y por tanto, hacia todo nuestro sector. Los motivos son simples: Deshaucios, hipotecas impagables, estafas.


En los años de bonanza que todos recordaremos (desde mediados de los 80 hasta más allá de los 2000’s), las hipotecas prácticamente se regalaban. De hecho, en tu oficina bancaria de dudosa confianza te la ofrecían junto a un par más de créditos para poder cambiarte el coche y financiar una reforma en tu casa del campo. La gente no se lo pensaba dos veces a la hora de firmar algo que probablemente sería su condena. Una condena con el banco.


Empezando por reconocer algunos errores, las entidades bancarias aprovecharon un tirón espectacular del precio del «ladrillo», para incrustar una percepción en la población de que no había ningún peligro de firmar hipotecas a 30 años. El error de muchas personas fue el de no cuestionarse las posibles consecuencias de ello.


La hipoteca se sigue viendo hoy en día como algo muy distinto a un crédito corriente, aunque no lo sea tanto. No deja de ser un crédito a muy largo plazo, enorme. No debería hacer falta ni decir que debemos planteárnoslo muy seriamente antes de poner nuestras iniciales en ningún sitio.


El alquiler prima por encima de todo estos días, y los precios están por las nubes en muchos sectores. Lógicamente los propietarios de viviendas se han amoldado a la situación traduciéndose en un incremento de los precios de alquiler tras la bajada de las hipotecas (bajada de solicitudes). Vivimos una época difícil para el sector inmobiliario, aunque seguimos luchando día a día para estabilizar el mercado lo antes posible.

Capitalismo ¿El demonio encarnado?

Entendiendo el capitalismo (el auténtico)

Capitalismo, nos hablan tanto y tan mal de él. Para la mayoría de colectivos de izquierdas, el demonio encarnado. Una mano negra propagada mundialmente para empobrecer a los más pobres y enriquecer a unos cuantos (muy pocos) multimillonarios que lo dominan todo. Pero ¿realmente es así?


Radicalmente no. Las visiones radicales pierden la objetividad. Decir que el capitalismo es muy malo (todo) es como decir que toda la inmigración es mala (falso), o que todos los funcionarios son vagos. Una generalización simplista que nos desinforma más que informar, provocando que personas persigan ideas falsas el resto de sus vidas. Es más, que formen sus ideales entorno a algo que es falso. Y lo mejor de todo, reafirmándose como si tuvieran muchísima razón.


Durante décadas nos han vinculado (intencionadamente) el capitalismo con Amancio Ortega, Juan Roig y demás megaempresarios directivos de enormes corporaciones. Obviamente de manera maquiavélica y totalmente deliberada, con el fin de crear miedo acerca de lo que significa el capitalismo y por tanto, la actividad de emprender.


Entonces, ¿qué es el capitalismo desde una perspectiva más neutra? Es decir, no desde el punto de vista de un mega empresario ni desde el de un minero de carbón. Es un auténtico error centrar los puntos de vista en los extremos más ridículos.


El capitalismo es emprender. El capitalismo, es dar oportunidad a la gente de que cree empresas y por tanto, trabajo. Capitalismo es el tendero de debajo de tu casa, el quiosquero de toda la vida o el Pakistaní de la esquina de la calle. Capitalismo comprende cualquier actividad que consista en invertir un dinero en una actividad. Capitalismo es ahorro, inversión, visión comercial. Capitalismo es tu abuelo yendo al banco a pedir un plan de pensiones. Capitalismo es pedir un crédito para comprarte un coche. El capitalismo nos permite tener una vida con todos los elementos que no podríamos permitirnos desde un principio.


El capitalismo es todas esas cosas. Evidentemente, también tiene fallas. Como cualquier sistema económico. El tema es que ninguno más ha funcionado en la historia, no existen las fórmulas mágicas. Que haya personas que usen el capital para aglomerar poder y perpetuar malas acciones, convierte directamente en el demonio al capitalismo?


No. Muchos hemos llegado al hartazgo de escuchar personas que no entienden absolutamente nada y analizan el tema de manera simplista e infantil, encima creyéndose que han descubierto la sopa de ajo hace mucho. Si fuese por todas esas personas, si se les hiciese caso, no tendríamos nada.


Y cuando digo que no tendríamos nada, no exagero. «Que se vayan los bancos«, dicen. «El IBEX35 nos controla«, repiten cual loros de feria. «No queremos al capital en España«, publican en Twitter desde sus smartphones de última generación.


Una letal mezcla entre incoherencia y desconocimiento absoluto, eclipsado por unas cuantas palabrejas que han ido escuchando y les han parecido muy razonables, en sus cerebros socialistas de cacahuete. Los ves muy orgullosos repitiendo sus premisas falsas y sus falacias, reafirmándose en poco más que en la ignorancia.


No hay más tesis por hacer. Sin capitalismo no hay crédito, sin crédito no hay empresas que abrir, y sin empresas no hay trabajo. Sin trabajo, hay paro. Con mucho paro, llega la pobreza masiva. ¿Sencillo de entender, verdad?


Al final te das cuenta, de que lo que critican es lo que les permite criticar. Y eso no se puede traducir en nada más que en desconocimiento absoluto, la comodidad de sólo querer ver una cara de la moneda.

Espero haberos ayudado a entender un poco más del sistema económico que mueve el mundo, no siempre para mal. A no ser que entendamos como «mal» que la gente pueda poseer cosas, cumplir objetivos y mejorar sus vidas.